logo-3

21 de septiembre. Día Internacional de la Paz

Estimados miembros afiliados, en esta oportunidad quiero referirme a ustedes como “amigos”. Hoy que se celebra el Día Internacional de la Paz, instaurado un 21 de septiembre, lo que nos brinda a todos la oportunidad que meditemos, dialoguemos y reflexionemos sobre la vertiginosa y alarmante consecuencia moral, física, psíquica y material de las guerras, los conflictos. Tema que como Magistrados nos lleva a meditar sobre la trascendencia de nuestra delicada función en la sociedad. Nosotros como Jueces impartimos justicia, conscientes de este valor y de que no es posible concebir la paz sin justicia.

Cuando nos imaginamos un mundo sostenible para las nuevas generaciones, es impensable concebirlo sin una paz sostenible. Las guerras, los conflictos armados que ocurren en distintos países, atentan contra los cimientos básicos y esenciales para ese desarrollo y crecimiento sostenible, más humanitario, más equitativo. Y por ende, traen como consecuencia personas que aumentan sus brechas de inequidad, de desarrollarse, de crear empleos dignos, conservar y proteger el medio ambiente; luchar por erradicar el hambre, la miseria, la pobreza; disminuir los riesgos de desastres. Es necesario amigos, que sigamos fomentando y promoviendo la equidad social y asegurar que todos y todas tengan acceso a las necesidades básicas garantizadas, como el alimentarse, protegerse y tener abrigo y, muy importante, el acceso a la justicia.

Queremos a esas nuevas generaciones; viviendo su infancia y juventud, en las escuelas, en los parques; en el entorno familiar y comunitario; no que estos sean reclutados para que las desigualdades económicas y sociales las resuelvan mediante la violencia. Nosotros estamos llamados a promover la confianza en la justicia como principio de la paz, como eje para resolver estas brechas de inequidades en que los más vulnerables se ven afectados.

Por ello, estimados amigos y colegas, los exhorto a que sigamos contribuyendo a través del ejercicio de nuestra función; fomentemos la tolerancia, la cooperación y el respeto a la diversidad cultural y territorial, entre otros valores; que sean los ingredientes esenciales para tener un mundo con paz y con capacidad de resolver sus conflictos por la vía pacífica.

Querido amigos, sean mis palabras finales para decirles que es necesario seguir contribuyendo con nuestro grano de arena, para lograr la paz sostenible y un futuro seguro para los que convivimos en este planeta. No olvidemos que la justicia, la verdad y la libertad son los presupuestos esenciales de la paz.

Por un mundo con  paz sostenible, impregnemos sinergia con más ahínco… La Paz a través del Servicio de Justicia.